Poesía y Matemática

Letras y números. Números y letras. En una primera aproximación, parecería que el solapamiento de poesía y matemática no constituye un espacio de particular interés. El mismo Aldous Huxley, cuya notable familia incluía científicos y literatos, recalcaba en su ensayo Literatura y ciencia:

huxley ciencia y literatura

No obstante, luego de introducirse un poco en la temática, acaso sea posible afirmar todo lo contrario, que en realidad la intersección de poemas y números constituye un espacio singular, prácticamente ilimitado, con múltiples aristas y caminos para dejarse llevar, enfoques que permitirían, incluso, atisbar hacia dentro y fuera de la esencia humana.

Si alguien se propusiera realizar una búsqueda retrospectiva, de un poema a otro, de un siglo al anterior y así hasta épocas remotas, tal vez daría con un himno dedicado al Dios Nanna, realizado por un autor anónimo y fechado en 1800 a.C., en la época de los Sumerios. En una traducción no profesional, un pequeño fragmento diría lo siguiente:

 

Las vacas son conducidas en manadas para él.

Sus varios tipos de vaca son 39600.

Sus vacas engordadas son 108.000.

…………….

Las vacas para la cena están en cuatro grupos de cinco cada uno.

Tales son los diversos tipos de vaca del padre Nanna.

…………………………

Ellos alaban al Señor,

 rezando mientras se mueven en los santuarios jipar.

Nisaba ha tomado su gran total;

 Nisaba ha tomado su cuenta,

y ella está escribiendo en la arcilla.

Las benditas vacas de Nanna,

 apreciadas por el joven Suen,

 sean alabadas! (2)

 

 ¿Qué posee este himno de particular? Para comprender su posible importancia debe tenerse en cuenta que Nisaba era una diosa con influencias muy amplias. Ella era la deidad de los granos, pero también de la escritura y de los cálculos matemáticos. Una combinación tan extraña que llevó, por lo menos, a una historiadora, a sugerir que una de las fuerzas detrás de la invención de las letras y de los números -y así de la literatura y de la ciencia- habría sido la necesidad de manejar y contabilizar los recursos de la época, como el ganado y los granos (2).

Más allá de la hipótesis, el himno, tal vez, hasta sugiere algo más. Porque la información contable no solo estaba escrita en forma poética, sino que se plasmaban en el medio de una breve historia, un relato que incluía creencias religiosas. Este no es un dato menor. “Estamos hechos de historias”, ha advertido Galeano, refiriéndose a nuestra constitución actual. Así, ese himno aportaría evidencia de que aquellos antepasados, que habitaron una tierra completamente diferente, primitiva y hostil, ya habrían sido atravesados por la misma necesidad de hilvanar sus propias historias, y que no solo eran capaces de hacerlo, sino que además integraban poesía y matemática con buena naturalidad.

¿Qué ocurrió después? La matemática, al igual que la ciencia en general, se distanció de las letras, y en esto sí habría que darle la derecha a Huxley:

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No obstante, a lo largo de los siglos siempre hubo ejemplos que demostraban que la convivencia era posible. Grandes autores continuaron creando sus obras en la frontera de la matemática y la literatura, como fueron los casos de Arquímedes (3), Neruda (4), Zymborska (5), Yehuda Amijai (6) y muchos otros.

poesia y matematica

 

Al parecer, los caminos divergentes de letras y números no eran definitivos. El punto de solapamiento se mantenía intacto, dentro de un núcleo común. ¿Qué podía haber en el interior?  ¿De dónde provenía la inspiración?

Sin excluir otras posibilidades, cabría plantearse si el inconsciente no desempeña un rol clave como fuerza y musa de ambas expresiones. Es prácticamente innegable que lo subliminal posee un papel preponderante en cualquier rama del arte. Y algunos matemáticos, como G. H. Hardy, se han manifestado a favor de la importancia del inconsciente en sus actividades:

poesia y matematica

 

Aparentemente, fue un momento de iluminación y alegría lo que llevó al matemático Frederic Soddy, premio Nobel de química, a concebir el siguiente poema sobre un teorema de Descartes (8):

El beso preciso

Pueden besarse los labios, dos a dos,

sin mucho calcular, sin trigonometría;

mas ¡ay! no sucede igual en geometría,

pues si cuatro círculos tangentes quieren ser

y besar cada uno a los otros tres,

para lograrlo habrán de estar los cuatro

o tres dentro de uno, o alguno

por otros tres a coro rodeado.

De estar uno entre tres, el caso es evidente

pues son todos besados desde afuera.

Y el caso tres en uno no es quimera,

al ser éste uno por tres veces besado internamente.

Cuatro círculos llegaron a besarse,

cuanto menores tanto más curvados,

y es su curvatura tan sólo la inversa

de la distancia desde el centro.

Aunque este enigma a Euclides asombrara,

ninguna regla empírica es necesaria:

al ser las rectas de nula curvatura

y ser las curvas cóncavas tomadas negativas,

la suma de cuadrados de las cuatro curvaturas

es igual a un medio del cuadrado de su suma.

Espiar de las esferas

los enredos amorosos

pudiérale al inquisidor

requerir cálculos tediosos,

pues siendo las esferas más corridas,

a más de un par de pares

una quinta entra en la movida.

Empero, siendo signos y ceros como antes

para besar cada una a las otras cuatro,

el cuadrado de la suma de las cinco curvaturas

ha de ser triple de la suma de sus cuadrados.

 

 

Para dar todavía más vuelo a este poema, el fotógrafo Mounir Fatmi construyó una serie fotográfica de uno de los clásicos del cine, Casablanca, trazando círculos y líneas que aspiran a los del poema, pero aplicadas al esperado beso de Humphrey Bogart con Ingrid Bergman.

 

poesía matemática

Retomando el papel del inconsciente, y a favor de su papel en ambas disciplinas, resulta de interés notar que durante el siglo XX, cuando los artistas en general se volvieron más interesados en lo subliminal y lo onírico, matemática y poesía tuvieron un periodo sumamente fructífero, de exploraciones desinhibidas y hasta surrealistas, sin ningún tipo de prejuicios. Una recopilación de una divulgadora muy activa de la actualidad, Marta Macho Stadler, muestra un gran número de aquellos abordajes (9).

Pero si el papel del inconsciente mencionado por Hardy es importante, no menos atractivo resulta la referencia al término iluminación. Es, en este marco, donde el punto de solapamiento entre poesía y matemática podría alcanzar su máxima expresión.

ciencia matematica y poesia

Así, en una apreciación aventurada, poesía y matemáticas podrían tomar la forma de puentes hacia lo desconocido, súbitas y efímeras conexiones de entendimiento con el universo solo parcialmente definido, destellos guiados por el inconsciente que duran lo que una chispa, pero que acaso permiten expresar en la forma de ecuaciones o versos, y aunque sea parcial y raudamente, aquello que nos acompaña en todo momento y que, no obstante, suele escaparse a nuestros sentidos.

(…) Cada vez que escribo un poema tengo la sensación de estar construyendo ecuaciones a partir de unos resultados que me ha ofrecido la realidad

Daniel Bonilla (7)

La unión de poesía y matemática tal vez se mantenga siempre como un espacio bastante desapercibido. Sin embargo, la fusión de ambas aproximaciones quizá esconda un potencial hasta ahora subestimado. La suma de muchas neuronas individuales resulta en un producto con propiedades únicas y diferentes de las células constituyentes. Del mismo modo, la unión de inspiración poética más inspiración matemática bien podría resultar en un producto muy superior a la suma de las partes.

Qué es el hombre

se pregunta Pascal:

Una potencia de exponente cero.

Nada

si se compara con el todo

Todo

si se compara con la nada:

Nacimiento más muerte:

Ruido multiplicado por silencio:

Medio aritmético entre el todo y la nada.

Pensamientos. Nicanor Parra


Para seguir leyendo:

1. Aldous Huxley. Literatura y ciencia, Editorial sudamericana, Argentina.

2- Mark G. Hall. (1986). A Hymn to the Moon-God, Nanna. Journal of Cuneiform Studies. Vol. 38, No. 2. pp. 152-166

3. https://es.wikipedia.org/wiki/Problema_del_ganado

4. http://www.sectormatematica.cl/poemas/poema_10.html

5. https://decienciayliteratura.com/tag/wislawa-szymborska/

6. Traducción de http://www.elcultural.com/blogs/rima-interna/2013/04/ultimos-poemas-de-yehuda-amijai/

7. https://revistasuma.es/IMG/pdf/22/091-095.pdf

8. Tomado de: https://ztfnews.wordpress.com/2014/07/28/el-beso-preciso-del-quimico-frederick-soddy/

9. http://www.ehu.eus/~mtwmastm/Cosmopoetica_28marzo.pdf

10. http://www.jornada.unam.mx/2012/11/04/sem-fabrizio.html

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Paradoja: la ciencia muestra que se aprende mejor con historias, pero ella misma rara vez se enseña con historias

Se ha denominado neuroeducación al campo que une neurociencias y educación en el afán de conocer y caracterizar el proceso de aprendizaje con el fin de optimizar la educación.

El avance de las neurociencias ha permitido obtener información sumamente valiosa acerca de las bases neurales del aprendizaje. En particular, se ha observado que las emociones tienen un rol vital en la educación, al menos, en dos sentidos; por un lado, modulando la memoria (2), un componente clave para el aprendizaje; por el otro, despertando la atención y la curiosidad, lo que permite focalizar el interés sobre un tema particular durante un tiempo prolongado (3,4,5). Las emociones son reacciones inconscientes que la naturaleza ha evolucionado para garantizar la supervivencia (6). Por lo tanto, que favorezcan el aprendizaje tiene perfecto sentido desde un punto de vista evolutivo. Así, surge entonces el interrogante, ¿cómo involucrar las emociones si podrían ser tan importantes para el aprensizaje? La respuesta, quizá, no debería sorprender: con historias.

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Contarse historias es una actividad ancestral del ser humano. Todas las culturas orales conocidas utilizan esa técnica de forma sustancial. Es un proceso donde la imaginación permite que el oyente o lector se “transporte” hacia el contexto narrativo, involucrando zonas del cerebro relacionadas con las acciones que realizan los personajes. Y lo más importante, las historias pueden incluir una gran carga emocional, lo que precisamente se recomienda para estimular la memoria y el aprendizaje (7,8,9,10).

¿Pero, cómo ocurren estos eventos a nivel molecular?

La neurociencia avanza continuamente al respecto. Por lo pronto, existe evidencia de que los estímulos emocionales pueden provocar la liberación de norepinefrina hacia múltiples áreas cerebrales, incluyendo el hipocampo y la amígdala, dos estructuras cerebrales independientes que participan en la modulación de la memoria y que pueden actuar en conjunto, precisamente, a causa de estímulos emocionales (9,10). La noerpinefrina es capaz de influir luego sobre una proteína denominada GluR1 facilitando su incorporación en sinapsis involucradas en la formación de la memoria (10,11,12). Se han clasificado en tres a los estadios en que se procesa la memoria: codificación, consolidación y recuperación, siendo el papel de la emociones tan importante que afecta a las tres etapas (13).

Con las evidencias científicas sobre la mesa, resulta difícil oponerse a la necesidad de emplear el recurso de las emociones en el aprendizaje. Sin embargo, y de forma llamativa, la enseñanza de la ciencia misma y, en particular, la divulgación al público general, lejos están de apelar asiduamente al empleo de historias. Muchos son los motivos que están involucrados en esta paradoja, los cuales se han abordado en entradas anteriores. Resumidamente, tienen que ver con: a) que el lenguaje técnico, preciso y monótono de la ciencia resulta sumamente incompatible con el de una obra literaria, b) que la literatura, como forma de arte, requiere de cierta distorsión de la realidad, un hecho que se contrapone notoriamente con la ciencia, ya que los científicos no deben jamás distorsionar lo que observan, c) que el objeto de interés de la literatura es lo privado, lo que importan son las emociones y los puntos de vista subjetivos; en cambio, para la ciencia, el objeto de interés es público y debe ser abordado desde un punto de vista objetivo, y d) que la profundidad y la cantidad de información que puede incluirse en una trama literaria es limitada.

De esta lista, no exhaustiva, tal vez la restricción más importante tenga que ver justamente con las emociones. La ciencia debe prescindir de todo componente subjetivo a la hora del análisis y la comunicación entre pares. Esto es así y está muy bien. Pero a la hora de la comunicación al público general, ¿puede existir mayor libertad?

En este blog pensamos que sí. De hecho, en el camino hacia la generación de hipótesis lo más importante es la imaginación, la cual sería, en definitiva, un punto en común clave entre ambos tipos de actividades, científica y literaria. Además, una vez que los conocimientos han sido validados con rigurosidad científica, la divulgación se encuentra en libertad de apelar a todos los recursos narrativos disponibles, en tanto y en cuanto no se tergiverse el contenido científico.

Razón y emoción han sido consideradas fuerzas opuestas durante muchísimo tiempo. Ahora las ciencia revela que, en realidad, están íntimamente ligadas, al punto de demostrar que las emociones son inseparables del aprendizaje. En este marco, cabe preguntarse si no debería aumentar el empleo de historias en la enseñanza, y, por qué no, en la divulgación de la ciencia al público en general.

El tiempo dirá.

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Para seguir leyendo

1.Kieran, E. (1989). Memory, Imagination, and Learning: Connected by the Story. Phi Delta Kappan, v70 n6 p455-59.

2) Erk, S., Kiefer, M., Grothe, J., Wunderlich, A. P., Spitzer, M., Walter, H. (2003). Emotional context modulates subsequent memory effect. Neuroimage;18(2):439-47.

3) Carol A. Lyons. (1999). Emotions, Cognition, and Becoming a Reader: A Message to Teachers of Struggling Learners. Literacy Teaching and Learning, Volume 4, Number 1, page 67

4) Fundación CADAH. Disponible en:

http://www.fundacioncadah.org/web/articulo/la-importancia-de-las-emociones-en-el-aprendizaje-y-su-relacion-con-el-tdah.html

5) Daisy Yuhas. Curiosity Prepares the Brain for Better Learning Neuroimaging reveals how the brain’s reward and memory pathways prime inquiring minds for knowledge.  Scientific american.

Disponible en: https://www.scientificamerican.com/article/curiosity-prepares-the-brain-for-better-learning/

6) Jesús C. Guillén. Las emociones. Disponible en:

https://escuelaconcerebro.wordpress.com/2012/12/27/neuroeducacion-estrategias-basadas-en-el-funcionamiento-del-cerebro/

7. Schultz, W. 2015. NEURONAL REWARD AND DECISION SIGNALS: FROM THEORIES TO DATA. Physiol Rev 95: 853–951.

8. Paul J. Zak. How Stories Change the Brain. Disponible en:

http://greatergood.berkeley.edu/article/item/how_stories_change_brain

9. Phelps, E. A. Human emotion and memory: interactions of the amígdala and hippocampal complex. Current Opinion in Neurobiology 2004, 14:198–202.

10. Medina J. The biology of memory extinction. Psychiatr Times. 2005;22(2):23-25.

11. Slipczuk, L., Bekinschtein, P. Katche,1C., Cammarota,M., Izquierdo, I., and H. Medina, J. H. (2009) BDNF Activates mTOR to Regulate GluR1 Expression Required for Memory Formation. PLoS ONE. 2009; 4(6): e6007.

12. Aanderson, D.J., Good, M.A., Seeburg, P.H., Sprengel, R., Rawlins, J.N., Bannerman, D.M. The role of the GluR-A (GluR1) AMPA receptor subunit in learning and memory. Prog Brain Res. 2008;169:159-78.

13. Brosch T., Scherer, K. R., Grandjean, D., Sander, D. (2013). The impact of emotion on perception, attention, memory, and decision-making. Swiss Med Wkly. 2013;143:w13786

5 motivos para conocer el universo de Ernesto Sábato

Ernesto Sábato nació en 1911 en Rojas y se convirtió, con los años, en una figura fundamental de la Argentina del siglo XX. Su espíritu universal y su carácter comprometido lo llevó a interesarse en áreas tan diversas como la ciencia, la política y el arte, pero no desde una perspectiva acotada a su crecimiento individual, como ocurre muchas veces, sino como distintas formas de aproximarse a un fin mucho más elevado, su verdadera obsesión, que siempre giraba alrededor de la comprensión del sentido de la existencia, la condición humana y la injusticia asociada a las enormes desigualdades sociales.

En este artículo se presentan, resumidamente, 5 abordajes que muestran cómo Sábato era capaz de confluir en las temáticas que los desvelaban partiendo, incluso, desde enfoques muy dispares.

1- La comprensión de la ciencia y su rol para la humanidad

Sábato se recibió de Dr. En Ciencias Físicas en 1937 y recibió una beca para trabajar en radiaciones atómicas en el prestigioso laboratorio Curie de París. Luego fue transferido, en 1939, al Instituto Tecnológico de Massachusetts y poco tiempo después regresó a la Argentina. Como puede apreciarse, el inicio de su labor científica coincidió con la segunda guerra mundial, hecho que afectó severamente su concepción de la ciencia. En sus palabras:

La especialización, en buena medida consecuencia del desarrollo técnico de una civilización escisora, es más que una virtud un infortunio para el hombre, aunque haya servido para aumentar nuestro poderío físico. ¿Pues quién ha dicho que es el poder físico la meta más alta del hombre?”

Ernesto Sábato, Apologías y Rechazos

Ciencia y máquina fueron alejándose hacia un olimpo matemático, dejando solo y desamparado al hombre que les había dado existencia. Triángulos y acero, logaritmos y electricidad, sinusoides y energía atómica, unidos a las formas más misteriosas del poder financiero o estatal, constituyeron finalmente la Gran Maquinaria, de la que los hombres en los países más avanzados acabaron por ser oscuras e impotentes piezas. El hombre-masa, ese extraño ser todavía con aspecto humano, con ojos y llanto, pero ya caído en el universo de las cosas”.

Ernesto Sábato, Apologías y Rechazos

Pese a que Sábato temía lo que pudiera hacerse con la ciencia en una sociedad despojada de valores morales, también valoraba enormemente ciertas cualidades que se desprenden de la actividad científica:

La ciencia estricta es una escuela de modestia, de valor intelectual y de tolerancia: muestra que el pensamiento es un proceso, que no hay gran hombre que no se haya equivocado en cierta proporción, que no hay dogma que implacablemente no se haya desmoronado ante el embate de los hechos nuevos. Por eso es necesario enseñar la ciencia a todo el mundo; y no solamente la ciencia, sino la historia de la ciencia

Ernesto Sábato, Uno y el universo.

 

2- Su interés por la política y el compromiso social

Pese a reconocerse como un joven tímido, Ernesto Sábato no dejó que esta característica restringiera su voluntad ni sus pasiones. Fue Secretario General de la Federación Juvenil Comunista, valoraba el anarquismo ideal y criticó de forma manifiesta al peronismo. Su relación con las dictaduras argentinas fue compleja: si bien no se opuso a algunos levantamientos, ejerció un papel crítico como presidente de la CONADEP, (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), que tuvo la tarea de investigar el destino de miles de argentinos que desaparecieron y sufrieron torturas como consecuencia del terrorismo de estado que realizó el último gobierno de facto, el más sangriento de la historia argentina.

Todas las naciones civilizadas, incluyendo la nuestra propia, estatuyeron en sus constituciones garantías que jamás pueden suspenderse, ni aun en los más catastróficos estados de emergencia: el derecho a la vida, el derecho a la integridad personal, el derecho a proceso; el derecho a no sufrir condiciones inhumanas de detención, negación de la justicia o ejecución sumaria. De la enorme documentación recogida por nosotros se infiere que los derechos humanos fueron violados en forma orgánica y estatal por la represión de las Fuerzas Armadas. Y no violados de manera esporádica sino sistemática, de manera siempre la misma, con similares secuestros e idénticos tormentos en toda la extensión del territorio”

Prólogo “Nunca Más”

Disponible en: http://www.dhnet.org.br/direitos/mercosul/a_pdf/nunca_mas_argentino.pdf

En este triste examen de fines y medios llegamos a la conclusión de que hay algo seguro de lo que no podemos dudar: los medios no pueden ser perversos, y es trágicamente ilusorio perseguir grandes fines con medios innobles”.

Ernesto Sábato, Apologías y rechazos.

3- El valor de la educación

Ernesto Sábato consideraba la educación como un requisito prácticamente insalvable para lograr un futuro más promisorio. Valoraba el rol de los maestros, reconociendo la enorme importancia que tuvieron para él. Además, Sábato destacaba el valor de los libros no solo en cuanto a su contenido educativo, sino también como puente hacia los grandes misterios de la existencia.

 

No sé qué profesores tenía Galileo en el momento en que se le ocurrió subir a la torre para tirar abajo dos piedras y a la vez la teoría de Aristóteles; si eran malos, se habrán irritado por aquel crimen; si eran maestros de verdad, se habrán alegrado de aquella sagrada rebelión”.

Ernesto Sábato, Apologías y rechazos.

 

Yo también he leído de chico, y fueron los libros quienes me ayudaron a comprender y a querer la grandeza de la vida. Quienes sembraron en mi alma lo que luego los años pudieron expandir. Leía cuanto llegaba a aquellas bibliotecas de barrio, donde primero a través de libros de aventuras, y luego, porque un libro lleva, inexorablemente, a otro libro, a través de los más grandes de todos los tiempos, esos que nos entregan los abismos del corazón humano, y la belleza y el sentido de la existencia”.

Ernesto Sábato, (1)”

4- Su vínculo con la literatura

En medio de la segunda guerra mundial y sintiéndose vacío en cuanto a su labor científica, Ernesto Sábato decidió abandonar la ciencia para volcarse de lleno a la literatura.

Recluido en el pueblo de Pantanillo, en la provincia de Córdoba, en un rancho sin agua ni luz, comienza un periodo en donde se vuelca a las letras como forma de expresión y catarsis.

 “A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren, y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil. ¿Sería eso, verdaderamente? ¿Toda nuestra vida sería una serie de gritos anónimos en un desierto de astros indiferentes?”

Ernesto Sábato, El Túnel.

Después me ponía a cavilar sobre el sentido general de la existencia, y a pensar sobre nuestras propias inundaciones y terremotos. Así fui elaborando una serie de teorías, pues la idea de que estuviéramos gobernados por un Dios omnipotente, omnisciente y bondadoso me parecía tan contradictoria que ni siquiera creía que se pudiese tomar en serio. Al llegar a la época de la banda de asaltantes había elaborado ya las siguientes posibilidades:

1.° Dios no existe.

2.° Dios existe y es un canalla.

3.° Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.

4.° Dios existe, pero tiene accesos de locura: esos accesos son nuestra existencia.

5.° Dios no es omnipresente, no puede estar en todas partes. A veces está ausente ¿en otros mundos? ¿En otras cosas?

6.° Dios es un pobre diablo, con un problema demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.

7.° Dios fue derrotado antes de la Historia por el Príncipe de las Tinieblas. Y derrotado, convertido en presunto diablo, es doblemente desprestigiado, puesto que se le atribuye este universo calamitoso. Yo no he inventado todas estas posibilidades, aunque por aquel entonces así lo creía; más tarde, verifiqué que algunas habían constituido tenaces convicciones de los hombres, sobre todo la hipótesis del Demonio triunfante”.

Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas.

Su obra literaria, compuesta por tres novelas, “El túnel”, “Sobre héroes y tumbas” y “Abaddón, el exterminador”, sumado a sus numerosos ensayos, le valieron el premio Cervantes en 1984, siendo el segundo argentino en obtener dicho reconocimiento, después de Jorge Luis Borges.

5- Su visión del mundo y sus pasiones

Dice Sábato refiriéndose a las biografías:

De una manera o de otra, todo cuadro es un autorretrato y toda obra literaria una autobiografía. Pero hay una forma especialmente peligrosa de escribir autobiografías: escribir biografías ajenas; porque podemos atribuir al héroe retratado las pasiones y la inteligencia del autor” (Uno y el universo).

Pues bien, esto es precisamente lo que sucede en las biografías elaboradas por él, a partir de las cuales es posible inferir claramente sus propias pasiones.

A continuación, un ejemplo tomado de su biografía de Hemingway:

Su obra es un recurso insoslayable para comprender el mundo en el que vivió, y la fe inquebrantable en los hombres que, aunque solitariamente, tienen valor para resistir y seguir luchando. Siempre he admirado la pasión de este hombre que presenció un tiempo trágico y desolador, de matanzas inútiles, pero con la grandeza para valorar la comunión entre los camaradas derrotados, ese absoluto por el que vale la pena la vida”.

Este párrafo escrito por Sábato sobre la vida de Hemingway, bien podría aplicarse a él mismo.

Sábato vivió 99 años instando a resistir y a seguir luchando por un mundo mejor. Como pocos, supo abordar los dilemas de la condición humana con profundidad y desde diferentes perspectivas. Su fuerza jamás flaqueó, la mantuvo durante un siglo, en el que su reconocido pesimismo no lo volvía frágil, sino que, por el contrario, le permitía intuir un sentido de la vida y de la grandeza humana en todo pequeño gesto solidario o de resistencia, así como en la apreciación de la belleza que el ser humano es capaz de crear en el marco de un mundo tan bárbaro y ambiguo.


Para seguir leyendo:

1) Discurso pronunciado por el autor durante la presentación del Plan Nacional de Lectura (Buenos Aires, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, 18 de mayo de 2004). Texto difundido por Prensa y Comunicación del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología.

Disponible en: http://www.imaginaria.com.ar/12/9/sabato.htm

Prólogo “Nunca Más”. Disponible en: http://www.dhnet.org.br/direitos/mercosul/a_pdf/nunca_mas_argentino.pdf

Ernesto Sábato, Uno y el universo, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1980.

Ernesto Sábato, Apologías y rechazos, Editorial Seix Barral, Biblioteca breve, España, 1980.

Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas, Editorial Seix Barral Biblioteca breve, España, 1981.

Ernesto Sábato, El túnel, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1977

Ernesto Sábato, Cuentos que me apasionaron 2, Planeta, Buenos Aires, 2002.

Foto de portada de:

http://www.desarrollosocial.gob.ar/efemerides/aniversario-del-nacimiento-de-ernesto-sabato/

 

Cuando te escapas de misa para leer las cartas de Bertrand Russell

Aquel domingo por la mañana, el sol se había dignado, por fin, a dar la cara nuevamente. Luego de varios días de chaparrones intensos, el agua anegada comenzaba a descender. Los vecinos del barrio contemplaban el cambio con recelo, necesitaban con urgencia volver a transitar con sus vehículos por las calles. Pero para para mí este era un detalle menor, lo único que me importaba era el terreno baldío de la esquina, nuestro campito, que debía volver a convertirse en el estadio donde se gestaban las proezas y leyendas del barrio. De continuar así, esa mañana fresca y soleada seguramente daría lugar a un nuevo partido. Pero, antes, todos teníamos otra actividad, había misa de catequesis a las ocho y media.

Y ahora estaba allí, en la iglesia, con mi mejor ropa, un pantalón de vestir con doble botamanga y una camisa heredada de mi hermano mayor. Estaba de pie, con las manos entrelazadas detrás de la espalda, ubicado estratégicamente a escasos metros de la salida. Miraba con ojos inocentes las acciones típicas de la misa. Bajo la enorme bóveda de la capilla, los adultos, muchos casados y con hijos, que afuera hacían cosas, a mi juicio, de lo más normales, allí de pronto se comportaban de otra manera. Se ponían de rodillas, murmuraban entre labios, hacían reverencias y repetían de memoria las expresiones del hombre ubicado en el altar, un cura nuevo y muy joven, que apenas pasaría la treintena. Los vecinos de al lado de casa hablaban maravillas del padre, es una gran persona -decían unos-, es un orador brillante, -opinaban otros- y en conjunto debían de tener razón porque la iglesia se llenaba a la hora de la misa, incluso, parecía gestarse una conexión invisible entre los asistentes, una conexión que, sin embargo, no llegaba a contagiarme.

Aunque había recibido varias advertencias de parte de los catequistas, en cuanto vi que se formaba una fila para recibir la ostia, aproveché mi ubicación y gané la salida. El aire fresco de la mañana me dio en la cara y respiré hondo, mientras saltaba los charcos de barro que todavía se resistían a desaparecer de las baldosas rotas.

Llegando al campito revisé un escondite que solía utilizar cada tanto. Verifiqué el estado de un libro que había tomado de la biblioteca de mis padres. La encuadernación comenzaba a ceder y requería un manejo cauteloso. Sentado en el confortable muñón de un árbol repasé el título: “Bertrand Russell responde, selección de su correspondencia”. Se trataba de un pequeño libro, muy simple, donde el gran matemático, escritor y filósofo contestaba a las inquietudes de gente de todo el mundo, con tanta sencillez, que hasta un chico de diez años podía comprender buena parte de su razonamiento.

Lejos del sermón del cura, pasé un rato leyendo en compañía de la naturaleza. Luego cerré el libro y permanecí observando las pequeñas tareas que ocurrían a mi alrededor, una fila de hormigas laboriosas atravesaba el terreno, una araña diminuta tendía su delicada red, un picaflor suspendido en el aire cumplía, solicito, su tarea, sin reparar en la importancia que revestía para las flores el trabajo que estaba llevando a cabo. Dejé la vista en el cielo azul y recordé algunas palabras persuasivas del padre, luego fue el turno de las explicaciones lógicas de Russell. Ambas influencias se sopesaron aquel domingo soleado. Antes de que llegaran los otros chicos del barrio, una postura se impuso de manera contundente. En adelante, jamás cambié de opinión, y eso que nunca conocí a alguien que, al igual que yo, haya repetido un año de catequesis por escaparse de misa.

Elsa Velasco Benito, el dibujo como expresión personal de la ciencia. Un ejemplo con la inmunología.

En una entrada previa se ha resaltado que muy pocas veces salen a la luz las imágenes que los investigadores “ven” en sus cabezas a la hora de pensar en sus objetos de estudio. Esas formas de aproximarse al mundo para entenderlo y sacarle sus secretos, son sumamente personales, y rara vez se manifiestan de una manera artística. Por ende, las personas que no realizan ciencia, y que tal vez no se imaginan el plano celular, molecular o incluso cuántico, difícilmente pueden hallar una vía, un atajo para aproximarse a ese mundo invisible que a veces solo puede captarse a través del razonamiento y la imaginación.

Internet, sin embargo, es un amplificador enorme de pequeñas excepciones, y comenzando desde esta entrada, nos proponemos realizar un camino en la búsqueda de ejemplos donde sea posible adquirir conocimientos a través de la expresión artística de personas de ciencias.

ciencia divulgación inmunología

Y así llegamos a Elsa Velasco Benito, graduada en Ciencias Biomédicas y con un máster en comunicación científica, médica y ambiental de la Universidad de Pompeu Fabra-BSM. Periodista científica de Big Vang, Elsa se ocupa de realizar divulgación científica acompañándose de dibujos que ella misma elabora. Los dibujos son una ventana abierta para todo aquel que quiera asomarse al mundo de la biomedicina, y a la vez son un fiel reflejo de la mirada personal de la autora, así como de su manera de expresarla.

Entre sus temas de interés, aquí nos ocuparemos de la inmunología, un área que permite aproximaciones muy diversas; desde la evolución, las matemáticas, la salud, la microbiología, la estadística, la química, la literatura y muchas más, dependiendo del interés de quien ha decidido profundizar en ella. Aunque la cantidad de parámetros posibles puede desalentar a más de uno, la realidad es que la inmunología es un espacio lleno de secretos a descubrir, y que bien vale el esfuerzo, porque, después de todo, la diferencia no solo está en los conocimientos, sino también en quien los cuenta:

ciencia divulgación inmunología

Como se mencionaba al inicio, los investigadores necesitan “ver” sus objetos de estudio. Sin embargo, esta capacidad tampoco es la única ya que, en general, no se quedan solamente con las imágenes, sino que van más allá, generando un tipo de conexión más profundo, y que muchas veces deriva en la “humanización” de aquello que se analiza, un recurso tan particular como imprescindible, y que demuestra la soltura con que debe manejarse un investigador en un terreno al que, a veces, solo puede accederse desde el pensamiento:

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La inmunología representa la evolución en su estado más puro; millones de células mueren defendiendo el cuerpo a cada instante y lo mismo puede decirse de los microbios, que luchan con un objetivo igual de importante: no extinguirse para siempre de este planeta tan especial. Lo encarnizado de las acciones no quita, sin embargo, su belleza sutil, la que se vislumbra al comprender los mecanismos moleculares que rigen en esas batallas, donde, por lo general, solo uno de los contendientes logrará salir victorioso, es decir, con vida.

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Como la cumbre de una montaña nevada, la inmunología puede parecer inaccesible. Pero quien se aventure realmente hasta la cima, alcanzará una perspectiva despejada y única. Y para quien prefiera iniciar el ascenso, pero solo para detenerse en algún mirador, o algún amable refugio de montaña, tal vez pueda cruzarse con alguien que venga de bajada, y que le pueda contar, con sus propias palabras, o con su forma de expresión más personal, cómo vio las cosas desde arriba.

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