Paradoja: la ciencia muestra que se aprende mejor con historias, pero ella misma rara vez se enseña con historias

Se ha denominado neuroeducación al campo que une neurociencias y educación en el afán de conocer y caracterizar el proceso de aprendizaje con el fin de optimizar la educación.

El avance de las neurociencias ha permitido obtener información sumamente valiosa acerca de las bases neurales del aprendizaje. En particular, se ha observado que las emociones tienen un rol vital en la educación, al menos, en dos sentidos; por un lado, modulando la memoria (2), un componente clave para el aprendizaje; por el otro, despertando la atención y la curiosidad, lo que permite focalizar el interés sobre un tema particular durante un tiempo prolongado (3,4,5). Las emociones son reacciones inconscientes que la naturaleza ha evolucionado para garantizar la supervivencia (6). Por lo tanto, que favorezcan el aprendizaje tiene perfecto sentido desde un punto de vista evolutivo. Así, surge entonces el interrogante, ¿cómo involucrar las emociones si podrían ser tan importantes para el aprensizaje? La respuesta, quizá, no debería sorprender: con historias.

historias ciencia literatura

Contarse historias es una actividad ancestral del ser humano. Todas las culturas orales conocidas utilizan esa técnica de forma sustancial. Es un proceso donde la imaginación permite que el oyente o lector se “transporte” hacia el contexto narrativo, involucrando zonas del cerebro relacionadas con las acciones que realizan los personajes. Y lo más importante, las historias pueden incluir una gran carga emocional, lo que precisamente se recomienda para estimular la memoria y el aprendizaje (7,8,9,10).

¿Pero, cómo ocurren estos eventos a nivel molecular?

La neurociencia avanza continuamente al respecto. Por lo pronto, existe evidencia de que los estímulos emocionales pueden provocar la liberación de norepinefrina hacia múltiples áreas cerebrales, incluyendo el hipocampo y la amígdala, dos estructuras cerebrales independientes que participan en la modulación de la memoria y que pueden actuar en conjunto, precisamente, a causa de estímulos emocionales (9,10). La noerpinefrina es capaz de influir luego sobre una proteína denominada GluR1 facilitando su incorporación en sinapsis involucradas en la formación de la memoria (10,11,12). Se han clasificado en tres a los estadios en que se procesa la memoria: codificación, consolidación y recuperación, siendo el papel de la emociones tan importante que afecta a las tres etapas (13).

Con las evidencias científicas sobre la mesa, resulta difícil oponerse a la necesidad de emplear el recurso de las emociones en el aprendizaje. Sin embargo, y de forma llamativa, la enseñanza de la ciencia misma y, en particular, la divulgación al público general, lejos están de apelar asiduamente al empleo de historias. Muchos son los motivos que están involucrados en esta paradoja, los cuales se han abordado en entradas anteriores. Resumidamente, tienen que ver con: a) que el lenguaje técnico, preciso y monótono de la ciencia resulta sumamente incompatible con el de una obra literaria, b) que la literatura, como forma de arte, requiere de cierta distorsión de la realidad, un hecho que se contrapone notoriamente con la ciencia, ya que los científicos no deben jamás distorsionar lo que observan, c) que el objeto de interés de la literatura es lo privado, lo que importan son las emociones y los puntos de vista subjetivos; en cambio, para la ciencia, el objeto de interés es público y debe ser abordado desde un punto de vista objetivo, y d) que la profundidad y la cantidad de información que puede incluirse en una trama literaria es limitada.

De esta lista, no exhaustiva, tal vez la restricción más importante tenga que ver justamente con las emociones. La ciencia debe prescindir de todo componente subjetivo a la hora del análisis y la comunicación entre pares. Esto es así y está muy bien. Pero a la hora de la comunicación al público general, ¿puede existir mayor libertad?

En este blog pensamos que sí. De hecho, en el camino hacia la generación de hipótesis lo más importante es la imaginación, la cual sería, en definitiva, un punto en común clave entre ambos tipos de actividades, científica y literaria. Además, una vez que los conocimientos han sido validados con rigurosidad científica, la divulgación se encuentra en libertad de apelar a todos los recursos narrativos disponibles, en tanto y en cuanto no se tergiverse el contenido científico.

Razón y emoción han sido consideradas fuerzas opuestas durante muchísimo tiempo. Ahora las ciencia revela que, en realidad, están íntimamente ligadas, al punto de demostrar que las emociones son inseparables del aprendizaje. En este marco, cabe preguntarse si no debería aumentar el empleo de historias en la enseñanza, y, por qué no, en la divulgación de la ciencia al público en general.

El tiempo dirá.

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Para seguir leyendo

1.Kieran, E. (1989). Memory, Imagination, and Learning: Connected by the Story. Phi Delta Kappan, v70 n6 p455-59.

2) Erk, S., Kiefer, M., Grothe, J., Wunderlich, A. P., Spitzer, M., Walter, H. (2003). Emotional context modulates subsequent memory effect. Neuroimage;18(2):439-47.

3) Carol A. Lyons. (1999). Emotions, Cognition, and Becoming a Reader: A Message to Teachers of Struggling Learners. Literacy Teaching and Learning, Volume 4, Number 1, page 67

4) Fundación CADAH. Disponible en:

http://www.fundacioncadah.org/web/articulo/la-importancia-de-las-emociones-en-el-aprendizaje-y-su-relacion-con-el-tdah.html

5) Daisy Yuhas. Curiosity Prepares the Brain for Better Learning Neuroimaging reveals how the brain’s reward and memory pathways prime inquiring minds for knowledge.  Scientific american.

Disponible en: https://www.scientificamerican.com/article/curiosity-prepares-the-brain-for-better-learning/

6) Jesús C. Guillén. Las emociones. Disponible en:

https://escuelaconcerebro.wordpress.com/2012/12/27/neuroeducacion-estrategias-basadas-en-el-funcionamiento-del-cerebro/

7. Schultz, W. 2015. NEURONAL REWARD AND DECISION SIGNALS: FROM THEORIES TO DATA. Physiol Rev 95: 853–951.

8. Paul J. Zak. How Stories Change the Brain. Disponible en:

http://greatergood.berkeley.edu/article/item/how_stories_change_brain

9. Phelps, E. A. Human emotion and memory: interactions of the amígdala and hippocampal complex. Current Opinion in Neurobiology 2004, 14:198–202.

10. Medina J. The biology of memory extinction. Psychiatr Times. 2005;22(2):23-25.

11. Slipczuk, L., Bekinschtein, P. Katche,1C., Cammarota,M., Izquierdo, I., and H. Medina, J. H. (2009) BDNF Activates mTOR to Regulate GluR1 Expression Required for Memory Formation. PLoS ONE. 2009; 4(6): e6007.

12. Aanderson, D.J., Good, M.A., Seeburg, P.H., Sprengel, R., Rawlins, J.N., Bannerman, D.M. The role of the GluR-A (GluR1) AMPA receptor subunit in learning and memory. Prog Brain Res. 2008;169:159-78.

13. Brosch T., Scherer, K. R., Grandjean, D., Sander, D. (2013). The impact of emotion on perception, attention, memory, and decision-making. Swiss Med Wkly. 2013;143:w13786

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9 thoughts on “Paradoja: la ciencia muestra que se aprende mejor con historias, pero ella misma rara vez se enseña con historias

  1. Me atrae especialmente este artículo (imprescindible su bibliografía) porque puedo constatar la importancia de las emociones en la ciencia. Razón y emoción se complementan y aunque deban respetar absolutamente sus campos. En la investigación, si no hay imaginación unida a una hipótesis sustentada en la razón, y si no actúa la emoción como vehículo estimulador, resulta difícil cumplir objetivos.
    Gracias y un saludo.

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  2. Hola Isabel, muchas gracias por tu comentario y espero que te sea útil la bibliografía. Creo que esa posibilidad de encontrar tanta información en poco tiempo, es una de las grandes ventajas de internet. Por otra parte, me alegra que coincidamos en las opiniones y en la importancia de las emociones en terrenos considerados, hasta hace muy poco, como exclusivos de la razón. Saludos!
    Martín

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  3. Tengo bastante olvidados mis estudios de Psicología, pero todavía recuerdo que uno de los temas que más me interesaban era el de la memoria y el aprendizaje. Luego fui profesor en mi vida profesional y jamás me dediqué a la Psicología. El artículo me parece estupendo.
    Con todo, entiendo que la actitud ante el aprendizaje de algo siempre está determinado por las espectativas que despierta. Aprender significa, en este caso, aprehender e interiorizar aquello que luego rcuperaremos para hacer algo, práctico o no. En cualquier proceso de aprendizaje desatamos un discurso interior o historia que conecta con la emoción. Aunque lo propuesto venga desvestido de “historia”, creo que nosotros sí la elaboramos de manera consciente en muchos casos y siempre de forma insconsciente. Es decir, nos contamos a nosotros mismos la información relacionándola con lo aprendido anteriormente y fijamos la nueva información en esa red de memoria que se va haciendo a sí misma. Los mecanismos neurológicos se ponen en marcha en el proceso fisiológico del aprendizaje. Sin una base orgánica no hay vida. Conocer estos mecanismos ayudará a entender muchos problemas relacionados con el aprendizaje y la memoria en los casos de déficits de atención u otros.
    Solamente especulo e improviso, así que cualquier discusión o crítica es posible y razonable.
    Enhorabuena. Salud.

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    1. Hola Julio, gracias por tu comentario, muy constructivo. Estoy de acuerdo con vos. Es muy interesante lo que acotás desde el punto de vista psicológico y, de hecho, tiene perfecta correlación con las neurociencias. Aunque por una cuestión de longitud y de formato no lo agregué en esta entrada, el aprendizaje también tendría un nexo con el circuito de recompensa, es decir que coincide con tu aporte de que el aprendizaje se relaciona directamente con la expectativa que genera. Estamos en una época donde neurociencias y psicología comienzan a conectarse con bases sólidas, lo que seguramente resultará en un gran avance de la comprensión del cerebro, y también como mencionás, ayudará en casos de déficits de atención u otros.
      Evidentemente, no has dejado tan de lado la psicología y debés ser un gran profesor, saludos!
      Martín

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  4. Si una cosa falla en la promoción de la salud es que la población no acaba de interiorizar los mensajes que se lanzan en las campañas. Se gastan muchos recursos y el retorno es muy pobre. Cómo podemos hacer entender a los gestores lo importante de diseñar campañas con emoción? El resultado es buenísimo, hay muchos ejemplos, pero nosotros, erre que erre.

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    1. Hola Alex, gracias por tu comentario. No podría estar más de acuerdo. Esta falla tal vez tenga que ver con que se requiere un poco más de esfuerzo y creatividad en las campañas, porque brindar información es relativamente sencillo, pero incluirla en el marco de una historia emotiva implica un trabajo adicional. Lo que no cabe duda es que el esfuerzo lo vale si el mensaje queda. Supongo que las campañas se irán optimizando ante la evidencia y los ejemplos positivos, como vos decís. Soy optimista al respecto y creo que es cuestión de un poco de tiempo, una transición hasta que se imponga ese tipo de campañas, que uno las recuerde con naturalidad. Gracias nuevamente y saludos!

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  5. Me ha gustado mucho. Yo también comparto la idea que a la hora de divulgar la ciencia uno pueda tomarse ciertas licencias, siempre y cuando se ajusten con la realidad. Creo que con las palabras y la narración adecuada se puede despertar la curiosidad, plantear el enigma, motivar el interés y emocionar con los descubrimientos. Transmitirlo a veces es complicado, requiere una sensibilidad adicional, pero es la ciencia la que tiene que acercarse al público, no al revés.

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  6. Gracias por tu comentario Raúl. Es interesante lo que mencionás sobre que la ciencia debe acercarse al público y no al revés. Habrá siempre gente desinteresada por la ciencia, pero creo que mientras más información y herramientas disponibles haya, más grande será el público que valorará el pensamiento racional y el conocimiento científico como algo fundamental para una sociedad. De ahí la importancia de ampliar los recursos de la divulgación a todos los formatos posibles y aprovechando los nuevos conocimientos sobre educación y neurociencias. Un gusto compartir opiniones y nos estaremos leyendo!

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