5 motivos para conocer el universo de Ernesto Sábato

Ernesto Sábato nació en 1911 en Rojas y se convirtió, con los años, en una figura fundamental de la Argentina del siglo XX. Su espíritu universal y su carácter comprometido lo llevó a interesarse en áreas tan diversas como la ciencia, la política y el arte, pero no desde una perspectiva acotada a su crecimiento individual, como ocurre muchas veces, sino como distintas formas de aproximarse a un fin mucho más elevado, su verdadera obsesión, que siempre giraba alrededor de la comprensión del sentido de la existencia, la condición humana y la injusticia asociada a las enormes desigualdades sociales.

En este artículo se presentan, resumidamente, 5 abordajes que muestran cómo Sábato era capaz de confluir en las temáticas que los desvelaban partiendo, incluso, desde enfoques muy dispares.

1- La comprensión de la ciencia y su rol para la humanidad

Sábato se recibió de Dr. En Ciencias Físicas en 1937 y recibió una beca para trabajar en radiaciones atómicas en el prestigioso laboratorio Curie de París. Luego fue transferido, en 1939, al Instituto Tecnológico de Massachusetts y poco tiempo después regresó a la Argentina. Como puede apreciarse, el inicio de su labor científica coincidió con la segunda guerra mundial, hecho que afectó severamente su concepción de la ciencia. En sus palabras:

La especialización, en buena medida consecuencia del desarrollo técnico de una civilización escisora, es más que una virtud un infortunio para el hombre, aunque haya servido para aumentar nuestro poderío físico. ¿Pues quién ha dicho que es el poder físico la meta más alta del hombre?”

Ernesto Sábato, Apologías y Rechazos

Ciencia y máquina fueron alejándose hacia un olimpo matemático, dejando solo y desamparado al hombre que les había dado existencia. Triángulos y acero, logaritmos y electricidad, sinusoides y energía atómica, unidos a las formas más misteriosas del poder financiero o estatal, constituyeron finalmente la Gran Maquinaria, de la que los hombres en los países más avanzados acabaron por ser oscuras e impotentes piezas. El hombre-masa, ese extraño ser todavía con aspecto humano, con ojos y llanto, pero ya caído en el universo de las cosas”.

Ernesto Sábato, Apologías y Rechazos

Pese a que Sábato temía lo que pudiera hacerse con la ciencia en una sociedad despojada de valores morales, también valoraba enormemente ciertas cualidades que se desprenden de la actividad científica:

La ciencia estricta es una escuela de modestia, de valor intelectual y de tolerancia: muestra que el pensamiento es un proceso, que no hay gran hombre que no se haya equivocado en cierta proporción, que no hay dogma que implacablemente no se haya desmoronado ante el embate de los hechos nuevos. Por eso es necesario enseñar la ciencia a todo el mundo; y no solamente la ciencia, sino la historia de la ciencia

Ernesto Sábato, Uno y el universo.

 

2- Su interés por la política y el compromiso social

Pese a reconocerse como un joven tímido, Ernesto Sábato no dejó que esta característica restringiera su voluntad ni sus pasiones. Fue Secretario General de la Federación Juvenil Comunista, valoraba el anarquismo ideal y criticó de forma manifiesta al peronismo. Su relación con las dictaduras argentinas fue compleja: si bien no se opuso a algunos levantamientos, ejerció un papel crítico como presidente de la CONADEP, (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), que tuvo la tarea de investigar el destino de miles de argentinos que desaparecieron y sufrieron torturas como consecuencia del terrorismo de estado que realizó el último gobierno de facto, el más sangriento de la historia argentina.

Todas las naciones civilizadas, incluyendo la nuestra propia, estatuyeron en sus constituciones garantías que jamás pueden suspenderse, ni aun en los más catastróficos estados de emergencia: el derecho a la vida, el derecho a la integridad personal, el derecho a proceso; el derecho a no sufrir condiciones inhumanas de detención, negación de la justicia o ejecución sumaria. De la enorme documentación recogida por nosotros se infiere que los derechos humanos fueron violados en forma orgánica y estatal por la represión de las Fuerzas Armadas. Y no violados de manera esporádica sino sistemática, de manera siempre la misma, con similares secuestros e idénticos tormentos en toda la extensión del territorio”

Prólogo “Nunca Más”

Disponible en: http://www.dhnet.org.br/direitos/mercosul/a_pdf/nunca_mas_argentino.pdf

En este triste examen de fines y medios llegamos a la conclusión de que hay algo seguro de lo que no podemos dudar: los medios no pueden ser perversos, y es trágicamente ilusorio perseguir grandes fines con medios innobles”.

Ernesto Sábato, Apologías y rechazos.

3- El valor de la educación

Ernesto Sábato consideraba la educación como un requisito prácticamente insalvable para lograr un futuro más promisorio. Valoraba el rol de los maestros, reconociendo la enorme importancia que tuvieron para él. Además, Sábato destacaba el valor de los libros no solo en cuanto a su contenido educativo, sino también como puente hacia los grandes misterios de la existencia.

 

No sé qué profesores tenía Galileo en el momento en que se le ocurrió subir a la torre para tirar abajo dos piedras y a la vez la teoría de Aristóteles; si eran malos, se habrán irritado por aquel crimen; si eran maestros de verdad, se habrán alegrado de aquella sagrada rebelión”.

Ernesto Sábato, Apologías y rechazos.

 

Yo también he leído de chico, y fueron los libros quienes me ayudaron a comprender y a querer la grandeza de la vida. Quienes sembraron en mi alma lo que luego los años pudieron expandir. Leía cuanto llegaba a aquellas bibliotecas de barrio, donde primero a través de libros de aventuras, y luego, porque un libro lleva, inexorablemente, a otro libro, a través de los más grandes de todos los tiempos, esos que nos entregan los abismos del corazón humano, y la belleza y el sentido de la existencia”.

Ernesto Sábato, (1)”

4- Su vínculo con la literatura

En medio de la segunda guerra mundial y sintiéndose vacío en cuanto a su labor científica, Ernesto Sábato decidió abandonar la ciencia para volcarse de lleno a la literatura.

Recluido en el pueblo de Pantanillo, en la provincia de Córdoba, en un rancho sin agua ni luz, comienza un periodo en donde se vuelca a las letras como forma de expresión y catarsis.

 “A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren, y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil. ¿Sería eso, verdaderamente? ¿Toda nuestra vida sería una serie de gritos anónimos en un desierto de astros indiferentes?”

Ernesto Sábato, El Túnel.

Después me ponía a cavilar sobre el sentido general de la existencia, y a pensar sobre nuestras propias inundaciones y terremotos. Así fui elaborando una serie de teorías, pues la idea de que estuviéramos gobernados por un Dios omnipotente, omnisciente y bondadoso me parecía tan contradictoria que ni siquiera creía que se pudiese tomar en serio. Al llegar a la época de la banda de asaltantes había elaborado ya las siguientes posibilidades:

1.° Dios no existe.

2.° Dios existe y es un canalla.

3.° Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.

4.° Dios existe, pero tiene accesos de locura: esos accesos son nuestra existencia.

5.° Dios no es omnipresente, no puede estar en todas partes. A veces está ausente ¿en otros mundos? ¿En otras cosas?

6.° Dios es un pobre diablo, con un problema demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.

7.° Dios fue derrotado antes de la Historia por el Príncipe de las Tinieblas. Y derrotado, convertido en presunto diablo, es doblemente desprestigiado, puesto que se le atribuye este universo calamitoso. Yo no he inventado todas estas posibilidades, aunque por aquel entonces así lo creía; más tarde, verifiqué que algunas habían constituido tenaces convicciones de los hombres, sobre todo la hipótesis del Demonio triunfante”.

Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas.

Su obra literaria, compuesta por tres novelas, “El túnel”, “Sobre héroes y tumbas” y “Abaddón, el exterminador”, sumado a sus numerosos ensayos, le valieron el premio Cervantes en 1984, siendo el segundo argentino en obtener dicho reconocimiento, después de Jorge Luis Borges.

5- Su visión del mundo y sus pasiones

Dice Sábato refiriéndose a las biografías:

De una manera o de otra, todo cuadro es un autorretrato y toda obra literaria una autobiografía. Pero hay una forma especialmente peligrosa de escribir autobiografías: escribir biografías ajenas; porque podemos atribuir al héroe retratado las pasiones y la inteligencia del autor” (Uno y el universo).

Pues bien, esto es precisamente lo que sucede en las biografías elaboradas por él, a partir de las cuales es posible inferir claramente sus propias pasiones.

A continuación, un ejemplo tomado de su biografía de Hemingway:

Su obra es un recurso insoslayable para comprender el mundo en el que vivió, y la fe inquebrantable en los hombres que, aunque solitariamente, tienen valor para resistir y seguir luchando. Siempre he admirado la pasión de este hombre que presenció un tiempo trágico y desolador, de matanzas inútiles, pero con la grandeza para valorar la comunión entre los camaradas derrotados, ese absoluto por el que vale la pena la vida”.

Este párrafo escrito por Sábato sobre la vida de Hemingway, bien podría aplicarse a él mismo.

Sábato vivió 99 años instando a resistir y a seguir luchando por un mundo mejor. Como pocos, supo abordar los dilemas de la condición humana con profundidad y desde diferentes perspectivas. Su fuerza jamás flaqueó, la mantuvo durante un siglo, en el que su reconocido pesimismo no lo volvía frágil, sino que, por el contrario, le permitía intuir un sentido de la vida y de la grandeza humana en todo pequeño gesto solidario o de resistencia, así como en la apreciación de la belleza que el ser humano es capaz de crear en el marco de un mundo tan bárbaro y ambiguo.


Para seguir leyendo:

1) Discurso pronunciado por el autor durante la presentación del Plan Nacional de Lectura (Buenos Aires, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, 18 de mayo de 2004). Texto difundido por Prensa y Comunicación del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología.

Disponible en: http://www.imaginaria.com.ar/12/9/sabato.htm

Prólogo “Nunca Más”. Disponible en: http://www.dhnet.org.br/direitos/mercosul/a_pdf/nunca_mas_argentino.pdf

Ernesto Sábato, Uno y el universo, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1980.

Ernesto Sábato, Apologías y rechazos, Editorial Seix Barral, Biblioteca breve, España, 1980.

Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas, Editorial Seix Barral Biblioteca breve, España, 1981.

Ernesto Sábato, El túnel, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1977

Ernesto Sábato, Cuentos que me apasionaron 2, Planeta, Buenos Aires, 2002.

Foto de portada de:

http://www.desarrollosocial.gob.ar/efemerides/aniversario-del-nacimiento-de-ernesto-sabato/

 

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