Por la senda de Murakami, el ejercicio y la creatividad

Murakami tensa el nudo de los cordones de sus zapatillas y acaricia el césped, todavía húmedo por el rocío. Son apenas las ocho de la mañana cuando salta al camino. Pese a la entrada en calor, sus músculos todavía están rígidos, aletargados. Murakami no se inquieta por la situación. Conoce bien su cuerpo, lo suficiente como para saber que todo marcha de acuerdo a lo esperado. Corrió diez kilómetros el día anterior y correrá diez kilómetros al día siguiente. Lleva una rutina semejante desde hace más de veinte años, cuando dejó el club de jazz que administraba para dedicarse de lleno a escribir. “¿Qué se requiere para ser un novelista?”, le preguntaron alguna vez. Murakami lo tiene claro, en primer lugar, talento; luego concentración y resistencia. Los dos últimos requisitos los ha pulido con la ayuda del ejercicio constante.

Mientras tanto, en otra parte del mundo, un hombre analiza sus resultados en un ordenador. Mira su reloj: son más de las diez de la noche. Aún lleva la bata blanca con la que estuvo realizando experimentos en la mesada de su laboratorio. Podría estar en su hogar, despejándose, mirando la televisión, pero no logró poner fin a la jornada. No es la primera vez que le sucede. Suele ocurrirle cuando avizora que los resultados van tomando forma: aquello que imaginó, primero, como una hipótesis, de pronto se vuelve algo tangible bajo un velo liviano, un objeto casi asequible, al alcance de la mano. Su representación mental comienza a asemejarse a la realidad, como los trazos de un pintor que bosquejara el paisaje que tiene delante. El hombre de la bata blanca se detiene un momento para revisar algunos artículos y notas que tiene desparramados sobre el escritorio. Revisa primero un trabajo del 2003, allí ya se describía que el ejercicio físico podía aumentar los niveles de dopamina, un neurotransmisor con funciones clave en el cerebro. Luego repasa una publicación del 2008, un resumen general sobre el ejercicio y el neurotransmisor que más le interesa. Mientras calienta en el microondas una porción de pizza que le quedó del mediodía, revisa varias publicaciones más. Todas sugieren que el ejercicio produce efectos en circuitos modulados por la dopamina.

Murakami ha transitado los primeros siete kilómetros con la mente en blanco, como suele proponerse al inicio de la marcha. Sin embargo, súbitamente lo asalta una idea. El entrenamiento queda relegado a un segundo plano. No consigue quitarse de la cabeza el último pensamiento y a duras penas recorre los 3 kilómetros que le faltan. Ahora está ansioso por dejar fluir sus palabras, permitir que se desgranen sobre las páginas. Sabe que escribe con un estilo semejante al que emplea como corredor, sin forzar el paso, dejando que sus atmósferas se construyan de a poco. Lo hace con una cadencia premeditada, la de aquel que sabe exactamente hacia dónde se dirige, sea que escriba sobre felinos que reflexionan, miríadas de corbatas en un placard, o clubes de blues donde se encuentra gente muy singular, a la deriva de sus propias vidas. Cuando Murakami comenzó a correr lo consideró como una prueba de templanza, de capacidad de superarse a sí mismo, de resistencia, requisitos fundamentales a la hora de convertirse en novelista. Desde entonces han pasado más de dos décadas, años de una rutina estricta pero saludable, y ha conseguido su objetivo con creces, es un autor prolífico y sumamente reconocido.

El hombre de la bata blanca ahora está apagando las luces del laboratorio. Es medianoche y se encuentra exhausto. En la última hora leyó varios artículos que conoce muy bien. Estos mencionan que la dopamina podría jugar un papel importante sobre la creatividad. Planeaba comenzar a redactar un trabajo propio, sin embargo, la ansiedad terminó por embargarlo, al punto de nublarle la capacidad de raciocinio. En el fondo, lo tenía claro: si el ejercicio influía sobre la dopamina, y esta, sobre la creatividad; entonces, el ejercicio físico bien podía potenciar las actividades creativas. La evidencia comenzaba a volverse más sólida. Él quería aportar en esa dirección. Antes de marcharse, realizó un apunte en una servilleta y luego se la guardó en un bolsillo.

Murakami ahora escribía, línea tras línea, hoja tras hoja, kilómetros de tinta. El hombre de la bata blanca, en cambio, ya se había quedado dormido. Soñaba con un sendero despejado, un camino de montaña, se ajustaba el nudo de sus zapatillas, luego, tras dar un par de saltos para calentar los músculos, comenzaba a trotar. Se dejaba llevar por el camino, como una cinta que corría bajo sus pies. Cruzaba un pequeño felino, luego tres corbatas de colores, una pila de libros, una trompeta, una gorra de béisbol, y, sobre el final, su propia servilleta de papel, la que había redactado en el laboratorio. La recogió sin detenerse. Solo cuando hubo terminado la marcha, se recostó sobre un árbol y leyó lo que había escrito:

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Para seguir leyendo:

-Murakami, H. What I talk when I talk about running. 2008, Knopf, EE.UU.

-Sutoo D, Akiyama K. (2003). Regulation of brain function by exercise. Neurobiol Dis. 13(1):1-14.
Foley, T.E. y Fleshner, M. (2008) Neuroplasticity of dopamine circuits after exercise: implications for central fatigue. macromolecular Med. 10(2):67-80. doi: 10.1007/s12017-008-8032-3.

-Hoffmann, P., Elam, M., Thorén, P. Hjorth S. (1994). Effects of long-lasting voluntary running on the cerebral levels of dopamine, serotonin and their metabolites in the spontaneously hypertensive rat. Life Sci; 54(13):855-61.

-Zabelina, D. L., y col. (2016). Dopamine and the Creative Mind: Individual Differences in Creativity Are Predicted by Interactions between Dopamine Genes DAT and COMT. Plos ONE. DOI:10.1371/journal.pone.0146768.

-Orjan de Manzano, O. y col. (2010). Thinking Outside a Less Intact Box: Thalamic Dopamine D2 Receptor Densities Are Negatively Related to Psychometric Creativity in Healthy Individuals. Volume 5; Issue 5, e10670.

-Zhang, S. y col (2014). Association of COMT and COMT-DRD2 interaction with creative potential. Front Hum Neurosci. Front Hum Neurosci; 14;8:216. doi: 10.3389/fnhum.2014.00216. eCollection 2014.

-Gondola, J.C. y col. (1985). Effects of a systematic program of exercise on selected measures of creativity. Percept Mot Skills; 60(1):53-4.

-Steinberg, H. y col. (1997). Exercise enhances creativity independently of mood. Br J Sports Med ;31(3):240-5.

-Colzato, L. y col. (2013). The impact of physical exercise on convergent and divergent thinking. Front Hum Neurosci; 2;7:824. doi: 10.3389/fnhum.2013.00824. eCollection 2013.

-Nota a Colzato, L. en thelegraph. Disponible en:
http://www.telegraph.co.uk/news/science/science-news/10491702/Lacking-inspiration-Exercise-found-to-boost-creativity.html

etiquetas: Murakami, ciencia, dopamina, literatura, cerebro, divulgación científica

 

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