Borges y el código genético

Podría considerarse que el código de la Vida utiliza solo cuatros letras: A, T, C y G. Dichos caracteres se agrupan de a tres para formar sesenta y cuatro palabras posibles, por ejemplo, ATT, GGG o TCG. La Vida también utiliza otros signos que son auxiliares al código, tales como TATAAAAA o TATATAAG, que significan comenzar a leer.

Por su parte, Borges deslumbró al mundo con un código basado en veintisiete letras del alfabeto español. Con ellas pueden formarse miles de palabras, algunas, predilectas del autor, tales como mármol, escrúpulos, arrabal o agonía. Este código también se apoya en signos auxiliares, siendo el punto o la coma algunos ejemplos.

Extrañamente, en ambos códigos existen sinónimos, holgazán es equivalente a perezoso, así como CTT significa lo mismo que CTA. En cambio, una diferencia importante es que todas las palabras de la Vida hacen referencia a sustantivos, en este caso, aminoácidos, las moléculas fundamentales para construir proteínas. Por el contrario, Borges tuvo a su disposición no solo sustantivos, sino también muchas palabras capaces de actuar como artículo, verbo o sujeto.

La vida agrupó sus palabras en genes; Borges, en versos y capítulos. Un tema que le interesó particularmente al gran escritor fueron los regresos infinitos, la posibilidad de que la realidad exista de un modo dependiente de una instancia anterior, la cual a su vez dependería de otra previa y así sucesivamente. En el poema Ajedrez, un jugador es guiado por un Dios y este por otro precedente. En el cuento Las ruinas circulares, un hombre anhela soñar otro hombre para imponerlo a la realidad, solo para terminar dándose cuenta de que él, a su vez, también es soñado por otro.

De ese modo, Borges empleó su código para construir dos tramas infinitas, en ambos casos, hipotéticas. Sin embargo, acaso exista una secuencia más factible, de naturaleza no tan diferente, que lo incluya al mismo Borges, porque el código que utilizamos para comunicarnos jamás se hubiera concebido sin la existencia de uno precursor, el código genético, y este, gestado en un pequeño planeta entre miles de millones de galaxias, no sería extraño que también dependa de un código anterior.

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Corolario:

A, T, C y G son las denominaciones respectivas de las moléculas Adenina, Timina, Citosina y Guanina. Las cuatro moléculas se unen alternadamente como las cuentas de un collar, formando una cadena de ADN. Cada hebra de ADN está unida a otra en una estructura conocida como doble hélice, en la que cada A está unida a una T, y cada C a una G (Ver figura).

De acuerdo al código genético, cada combinación de 3 letras, denominada codón, indica un aminoácido, de tal modo que las secuencias de codones de un gen establecen la secuencia de aminoácidos de una determinada proteína. El genoma humano contiene entre 30.000 y 40.000 genes a partir de los cuales pueden construirse las proteínas que hacen posible la vida humana.

Con su maestría, Borges escribió poesías, cuentos y ensayos. Con su código limitado, la vida solo escribió manuales, millones de manuales con las instrucciones para crear un ciempiés, un roble, un delfín o un Borges.

Bibliografía

Borges, J. L. (1974). Obras completes, Emecé editores, Argentina.

Alberts, B. et al. (1996). Biología Molecular de la Célula. Ediciones Omega, S. A. Barcelona.

International Human Genome Sequencing Consortium. (2001) Initial sequencing and analysis of the human genome. Nature, Vol 409.

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